El shopper intencional
El contexto económico es uno de los factores que impulsan la transformación del comportamiento del consumidor en América Latina
En los últimos años, la economía latinoamericana ha mostrado señales de recuperación, con el PIB per cápita por encima de los niveles previos a la pandemia y una desaceleración de la inflación. Aun así, la presión sobre los precios de los bienes de consumo masivo, combinada con la necesidad de dividir los presupuestos familiares entre más sectores y gastos, ha llevado al surgimiento de un nuevo perfil: el shopper intencional.
Este nuevo consumidor planifica sus compras con mayor cuidado, eligiendo dónde ahorrar y dónde invertir para mantener en su canasta solo los productos y experiencias que realmente valora. En la práctica, adopta un comportamiento mucho más intencional, equilibrando deseo y necesidad. Además de buscar información, aplica lo que ha aprendido en los últimos años —resultado de probar, comparar y experimentar— y utiliza esta experiencia como una estrategia para obtener el mayor valor de cada decisión.
Este es el comportamiento que la edición 2025 de este informe busca revelar. El estudio ofrece una visión general de los canales de compra en la región, mostrando cómo se han convertido en vehículos para las decisiones de marca y qué caminos pueden seguir las empresas para ganar la preferencia del consumidor.
El análisis se construyó con datos recopilados hasta abril de 2025, basados en los hábitos de más de 50.000 hogares en 15 mercados latinoamericanos, que abarcan cientos de categorías de productos organizadas en seis grandes canastas de consumo. En total, se evaluaron 12 canales de compra —tanto modernos como tradicionales—, proporcionando una visión precisa de dónde, cómo y por qué ocurren las decisiones.
En los siguientes capítulos, exploraremos cómo este shopper intencional está moldeando el retail a través de cuatro grandes cambios: menos visitas, pero compras más planificadas y de mayor tamaño (con más productos por viaje); elección inteligente entre marcas económicas y prémium según el valor percibido; preferencia por canales más estructurados con una propuesta clara; y un uso creciente del comercio electrónico y la tecnología para optimizar tiempo y dinero.