Dos aceleradoresde transformación
GLP-1, reducción de azúcar y los movimientos que están transformando el mercado de consumo
La presión financiera afecta la percepción del bienestar, pero no elimina la intención de cuidarse. Cuando se les pregunta sobre los aspectos que más llaman la atención, el 47% de los consumidores menciona el estrés, el 45% menciona el peso, el 32% muestra preocupación por la caída del cabello y el 29% señala el consumo de azúcar.
Entre todas estas preocupaciones, dos están impulsando transformaciones especialmente relevantes para la industria de bienes de consumo: el control del peso y la reducción del consumo de azúcar. La primera está redefiniendo los hábitos alimentarios a través del apetito, la saciedad y las rutinas de alimentación; la segunda refleja una búsqueda más amplia de control, prevención y permisibilidad. Más que tendencias de salud, ambas ya influyen en la forma en que los consumidores compran, qué categorías priorizan y el valor que atribuyen a los productos. Estos son los fenómenos que exploramos a continuación.
Peso y GLP-1
Los fármacos basados en GLP-1, desarrollados originalmente para combatir la diabetes y ahora ampliamente utilizados en el control de peso, han estado transformando el mercado de salud en su sentido más amplio en América Latina. En pocos años, han pasado de ser un tratamiento de nicho a convertirse en uno de los temas más comentados en lo que respecta al bienestar.
En solo un año, el conocimiento sobre esta clase de fármacos ha crecido 7 puntos porcentuales en América Latina, alcanzando el 33% de la población – con énfasis en Brasil, que ya ha alcanzado el doble de esa cifra. Al mismo tiempo, también crece la intención de usarla. Actualmente, el 14% de los consumidores dice que usa o considera usar GLP-1, un aumento de 3 puntos porcentuales respecto a 2025.
La escala económica del grupo ya es relevante: los usuarios de GLP-1 representan el 2,8% de los hogares brasileños, aproximadamente 1.600 millones de Euros en gasto en FMCG y 140 millones de actos de compra de compras en el semestre móvil hasta marzo de 2026.
Aunque la adopción sigue siendo relativamente modesta, sus efectos ya empiezan a ir más allá del ámbito de la salud y a alcanzar el comportamiento del consumidor. Su impacto no se limita a la pérdida de peso: alcanza el tamaño de las raciones, la frecuencia de picoteo, el consumo fuera de casa, los ingredientes priorizados y los canales de compra. Por ejemplo, el 21% reporta una reducción en la frecuencia de las comidas fuera de casa y el 8% toma algún tipo de suplemento nutricional.
En Brasil, esta transformación se manifiesta aún más. Los usuarios de GLP-1 reducen el volumen comprado en aproximadamente el 80% de las categorías de alimentos y bebidas, mientras aumentan la proporción de productos asociados a un estilo de vida más saludable, como yogures y cereales.
Sin embargo, el aspecto más interesante de esta transformación puede estar en lo que ocurre después del tratamiento. Según nuestros datos, el 8% de los usuarios de GLP-1 ya han dejado su medicación, pero el 43% dice que probablemente o definitivamente lo volverá a usar. En mercados como México, esta intención alcanza el 74%, lo que muestra que dejar el tratamiento no siempre representa rechazo, sino que puede reflejar costes, pausas planificadas o un proceso de uso intermitente.
Estos datos ayudan a explicar un comportamiento pendular en la cesta de la compra. Durante el tratamiento, las categorías asociadas al capricho, como los dulces, refrescos y alimentos ultraprocesados, pierden espacio. Sin embargo, con la interrupción de la medicación, los viejos hábitos están ganando terreno en la rutina de los antiguos usuarios.
Esta dinámica muestra que el impacto de GLP-1 está directamente relacionado con la duración de la estancia en el tratamiento. Actualmente, el 39% de los usuarios utiliza el medicamento entre tres meses y un año, por lo que es esencial acompañar el flujo continuo de entrada y salida de estos consumidores para comprender sus efectos en el mercado de bienes de consumo.
El alto coste sigue limitando la adopción masiva del GLP-1. Entre los usuarios, el 18% dice haber sacrificado parte de su presupuesto para pagar la medicación. Los usuarios actuales y potenciales están más concentrados entre las hogares Comfortable, mientras que el coste limita el acceso y la continuidad entre las más presionadas. Pero con la expiración de patentes en varios mercados latinoamericanos, que permiten la entrada de versiones genéricas y biosimilares, se espera tratamientos más asequibles. Una nueva oleada de usuarios podría volver a reconfigurar el consumo en la región.
Por lo tanto, el impacto de GLP-1 no debe interpretarse solo por el número de usuarios actuales. Es necesario acompañar todo el recorrido: quién está pensando en empezar, quién está consumiendo, quién ha dejado de hacerlo y quién tiene intención de volver. La próxima ola de crecimiento ya está en marcha y podría acelerarse a medida que el coste del tratamiento disminuya y el acceso se amplíe.
Azúcar
El azúcar se ha convertido en uno de los principales símbolos de la transformación hacia elecciones más equilibradas: es una preocupación declarada, uno de los hábitos más alterados entre los usuarios de GLP-1 y un criterio cada vez más presente en la elección de los productos. Para comprender mejor este movimiento, dividimos a los latinoamericanos en tres perfiles: Regulars (prefieren el ingrediente natural y evitan edulcorantes artificiales); Alternatives (busca opciones con edulcorantes, sin o con bajas calorías); y Reducers (buscan reducir el consumo y evitar productos con azúcar añadida).
Esta clasificación ayuda a mostrar que cada mercado está experimentando una etapa diferente de esta transformación. Brasil y Chile muestran una migración más rápida hacia alternativas con menos azúcar, mientras que Perú, Bolivia y Centroamérica siguen concentrando una mayor proporción de consumidores en el grupo Regulars. Aun así, el movimiento ya ha llegado a toda la región: más de 80 millones de hogares latinoamericanos dicen que buscan reducir el consumo del ingrediente de diferentes maneras.
Incluso grupos pequeños pueden concentrar un alto desembolso. En Bolivia, Sugar Alternatives representa solo el 6% de los hogares, pero lidera el gasto por comprador (€1.879) y por viaje (€6,1). El caso de la marca Biogurt refuerza la oportunidad: una ganancia de 22 puntos de penetración entre Alternatives, mucho mayor que el avance observado entre los Regulars.
La reducción del azúcar también señala una transformación más amplia en la gestión de la salud. Los Sugar Reducers y Alternatives tienen una mayor proporción en las categorías de prevención y bienestar, como calcio, vitaminas y aguas aromatizadas. En otras palabras, el azúcar no es una decisión aislada: funciona como puerta de entrada a una cesta más orientada al autocuidado.
Sin embargo, este cambio no significa que el azúcar esté desapareciendo de los carritos. El consumidor no necesariamente deja de comprar estas categorías, sino que empieza a tomar decisiones más sensatas. En México, por ejemplo, los chocolates y las bebidas de chocolate pierden penetración, pero siguen creciendo en valor, lo que indica compras menos frecuentes y más cualificadas.
En este contexto, el reto para las marcas ya no es convencer a los consumidores de la importancia de reducir el azúcar. Esta conciencia ya existe. La verdadera diferencia está en ofrecer productos capaces de satisfacer las expectativas de quienes quieren tomar decisiones más equilibradas sin renunciar a la experiencia del consumidor.
Nuestros datos muestran que el 27% de los latinoamericanos espera que los productos sin azúcar mantengan un sabor similar al original, pero el 28% sigue percibiendo diferencias negativas en este aspecto. Además, factores como la comunicación nutricional clara, los beneficios bien explicados, la asequibilidad y la confianza en la marca ejercen una influencia decisiva en la adopción de estas alternativas.