Salud bajo presión
Cuando las dificultades económicas afectan el bienestar, pero no la intención de cuidarse
La economía latinoamericana atraviesa un momento de transición. Aunque la inflación ha perdido fuerza en parte de la región, esto aún no se ha traducido en una percepción concreta de mejora. Los precios siguen siendo elevados, especialmente en categorías esenciales, mientras que las altas tasas de interés y un acceso más restringido al crédito continúan limitando los presupuestos familiares. En la práctica, el comprador se vuelve más racional y menos impulsivo. Cada decisión de compra se vuelve más planificada, reduciendo la libertad de elegir espontáneamente a diario.
Esto se traduce en una sensación clara: el escenario puede que no empeore al mismo ritmo, pero aún no ha mejorado lo suficiente como para devolver libertad a las decisiones del día a día.
Esta percepción se refleja claramente en los Pressure Groups (Grupos de Presión), nuestra segmentación que mide cómo los consumidores evalúan la situación financiera de sus hogares. Para 2026, el 29% de los latinoamericanos ya pertenecen al grupo de Struggling, formado por personas cuyos ingresos se consumen íntegramente en gastos mensuales o ni siquiera son suficientes para cubrirlos. En comparación con el año anterior, este grupo creció 4 puntos porcentuales.
Mientras tanto, el grupo de Managing, formado por consumidores que pueden gestionar sus presupuestos pero que aún viven con limitaciones financieras, cayó 5 puntos porcentuales. En otras palabras, muchos hogares que antes podían planificar y controlar sus gastos empezaron a enfrentarse a una situación más crítica. Por otro lado, los Comfortable, que disfrutan de una situación financiera más estable, solo avanzaron 1 punto, lo que indica que la mejora se mantiene concentrada en una parte relativamente pequeña de la población y no compensó la migración hacia Struggling.
La salud mental actúa como un termómetro sensible del estrés económico. Para las marcas, esto amplía la conversación sobre la salud más allá de la nutrición y refuerza las oportunidades en prevención, autocuidado y soluciones que simplifican la vida cotidiana.
En 2026, el 59% de los latinoamericanos evalúa positivamente su salud física y el 68% su salud mental. La media regional muestra diferentes trayectorias: Argentina y Brasil combinan un aumento en dificultades con un deterioro del bienestar, mientras que mercados con menos presión, como Colombia y Ecuador, tienen indicadores más favorables. La relación es especialmente consistente en las caídas: cuando la salud mental empeora, la salud física también disminuye en 11 de los 11 movimientos observados.
En algunos mercados, este escenario es aún más intenso. Brasil y Chile, por ejemplo, registraron los mayores avances de Struggling, con un aumento de 8 puntos porcentuales en la proporción de consumidores clasificados como en dificultades. Les siguen Argentina (+7 p.p.), Bolivia (+4 p.p.) y Centroamérica (+4 p.p.).
Los datos muestran una relación consistente entre la mayor presión financiera y los indicadores de salud física y mental. Cuanto mayor es la proporción de hogares en situación de Struggling, mayor es la señal de alerta sobre el deterioro del bienestar de la población.