Estas cifras revelan que la búsqueda de la salud y el bienestar es democrática y se está extendiendo por toda la región, lo que demuestra que el equilibrio mental y físico está ganando terreno en las rutinas diarias, independientemente de la edad o el poder adquisitivo.
Pero la cuestión de la alimentación es latente y poderosa. Cuidar la salud también pasa por las pequeñas decisiones del día a día. Una respuesta emocional que se intensifica en momentos de malestar físico o mental sigue siendo el consumo, a menudo por impulso.