A pesar de la creciente concienciación, algunas barreras impiden una mayor adhesión: el 28 % de los latinoamericanos considera que el sabor es muy diferente, el 28 % afirma que las opciones sin azúcar son más caras y el 25 % señala la falta de hábito como principal obstáculo.
Ante la pregunta sobre lo que debe tener un producto sin azúcar para resultar atractivo, las respuestas son claras: ingredientes naturales (46 %), sabor similar al original (30 %) e información nutricional transparente (24 %).
Este cambio de mentalidad ya se refleja en las categorías de consumo. El mercado de los refrescos sin azúcar es un ejemplo significativo. En cinco años, las versiones "no sugar" han conquistado 30 millones de nuevos compradores, pasando del 39,6 % en 2019 al 63 % en 2025. Esto se ha visto impulsado, en parte, por la adopción de etiquetas de advertencia en varios países de la región.